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Resumen
histórico del Vicariato
de los Carmelitas Descalzos del Perú
Delegados o Vicarios Provinciales
En el eje de todas estas presencias
están las decisiones y gestiones de los Delegados
o Vicarios Provinciales. Su nombramiento era competencia
del Provincial hasta que 1972 comienza a ser elegido
por el Congreso Capitular del Vicariato. El 5 de octubre
de 1918 fue creado el Vicariato de los Carmelitas Descalzos
en el Perú y su primer Vicario fue nombrado por
el Provincial el P. Hilarión de S. Juan Bautista
(Amorrortu). Le sucedió en 1921 el P. Eduardo
de Santa Teresa (Hernández) y en 1924 el P. Gabriel
de la Anunciación (Garay-Yurrebaso).
A raíz del Capítulo Provincial
de 1927, el nuevo Provincial nombra su Vicario en el
Perú al P. Hilarión (por segunda vez).
Le sucede en 1930 el P. Romualdo de Santa Teresa (Zúñiga),
quien traslada la sede del Vicariato de Trujillo al
Cercado de Lima. En 1933 el Provincial P. Ezequiel del
SCJ nombra su Vicario en el Perú al P. Hermenegildo
de la V. del Carmen (Mancisidor). En 1936 es nombrado
el P. Antonino de San Alberto (Sáenz de Ugarte),
trienio en que el P. Redento del Niño Jesús
giró la visita canónica a los vicariatos
de América con la finalidad de erradicar todo
sentimiento antifranquista. En 1939 sucede como Vicario
el P. Juan Cruz de la V. del Carmen (Zabala), quien
reúne en Arequipa el primer Plenario de superiores
antes de que esta figura jurídica estuviera instituida
en la Orden.
En 1942 es nombrado para Vicario por
segunda vez el P. Hermenegildo; y por tercera vez en
1945. Entre sus muchas iniciativas está el haber
nombrado al P. Basilio Arana Historiador del Carmen
Descalzo en el Perú. El año 1948 llega
a Perú nombrado Delegado Provincial el P. Ángelo
de la Ssma. Trinidad (Jáuregui). Le sucede (por
tercera vez) el P. Hermenegildo. Religioso dotado de
un gran don de gentes, estimado por todos los estamentos
civiles y eclesiásticos de la sociedad peruana,
una rápida enfermedad le llevó a mejor
vida el 15 de marzo de 1952. A la muerte del P. Hermenegildo
fue nombrado Delegado el P. Arturo de la Inmaculada
(Alberdi). En su tiempo se inauguró la nueva
casa de Chocope. Cuando estaba programando el viaje
al Capítulo Provincial de 1954, una rápida
enfermedad le llevó a la otra vida el 20 de febrero
de 1954.
Tras el Capítulo Provincial de
1954 llegó a Perú nombrado Delegado el
P. Federico del Santísimo Sacramento (Ruiz de
Arcaute). Uno de sus méritos fue el impulso dado
a las vocaciones nativas arriesgándose a enviar
a España algunos jóvenes aspirantes. Le
sucedió en el cargo el P. Jacinto Arraibi (1957-1960).
El año 1958 la Delegacía del Perú
recibió la visita del Definidor General P. Alberto
de la V. del Carmen. Manifestó su impresión
de que eran demasiadas las casas con categoría
de residencias, y propuso que la de Trujillo fuera elevada
a priorato (San José de Lima ya lo era), la de
Arequipa a Vicariato; Ayacucho e Ica quedarían
como residencias mientras Chocope conservaría
su denominación y régimen de casa misional.
El año 1960 fue confirmado como
Delegado el P. Jacinto Arraibi. En 1961 se recordaron
los cincuenta años de presencia carmelitana masculina
en el Perú y la revista “Santa Teresita”
dedicó al acontecimiento un número monográfico
recogiendo la historia de las fundaciones hasta entonces
existentes. Al año siguiente de 1962 se conmemoró
con celebraciones litúrgicas y conferencias al
público el IV Centenario de la Reforma Teresiana.
También tuvieron lugar acontecimientos importantes
en el trienio del siguiente Delegado P. Paulino Donázar.
Uno de ellos, la elevación a la dignidad episcopal
del P. Rafael María de Santa Teresita (Lecumberri),
párroco y superior a la sazón de San José
de Lima.
En 1966 fue designado Delegado el P.
Basilio Arana. Eran los años del Concilio y cierto
afán de actualización y renovación
contagió también a nuestros religiosos,
dando origen a veces a ciertas tensiones entre los miembros
de la misma comunidad. Tras el Capítulo Provincial
de 1969 es nombrado Delegado el P. Bartolomé
Salazar. En su trienio comenzará a publicarse
el boletín informativo “Minicrónica”,
y las Delegaciones se constituyen como Vicariatos Regionales.
El primer Vicario Regional será el P. Benito
Barrena, elegido por el mismo procedimiento democrático
que en la metrópoli el Provincial. En enero de
1976 será reelegido para el mismo cargo y un
mes después le tocará ser el anfitrión
de la Reunión General de Latinoamérica,
presidida por el General de la Orden P. Finiano Monahan.
En esas fechas, son 40 los religiosos del Vicariato
distribuidos en 9 casas.
El Congreso Capitular celebrado en Lima
en 1979 eligió Vicario Regional del Perú
al P. Juan Bautista Legarreta. Le tocó organizar
los actos culturales y litúrgicos del Cuarto
Centenario de la muerte de Santa Teresa de Jesús.
Le sucedió en el cargo el P. Bartolomé
Salazar (segunda vez), ya con la salud deteriorada.
La Visita del P. General Felipe Sainz de Baranda en
agosto-septiembre de 1983 fue decisiva para el definitivo
lanzamiento del Vicariato en la promoción y formación
de las vocaciones nativas. En el Congreso Capitular
de 1984 es elegido Vicario el P. José María
Goicoechea, quien es reelegido en el trienio siguiente.
La preocupación principal del primer trienio
será la construcción del Seminario Mayor
de Pando; en el segundo, el mantenimiento de las tres
casas de formación (Postulantado, Noviciado y
Escolasticazo) en un momento de galopante inflación.
Por otra parte, en noviembre de 1986 se celebraron en
Trujillo diversos actos culturales para recordar los
75 años de la entrada de los carmelitas en el
Perú.
Terminamos este breve recorrido histórico
mencionando simplemente los últimos Vicarios
Regionales: P. Javier Itúrbide (1990-1993), P.
José María Arrieta (1993-1999), P. Ángel
Zapata (1999-2005), P. Luis Pinto (2005-…).
Por:
P. Antonio Unzueta
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