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En la fiesta de San Raimundo
de Peñafort
"El sacerdote
debe ejercer la caridad pastoral, viviendo con autenticidad
esa realidad de ser imagen de Cristo"
El Vicepresidente de la Pontificia Comisión para
América Latina, Mons. Octavio Ruiz Arenas, ha
impartido esta mañana, en la Facultad de Teología,
una conferencia sobre “la formación sacerdotal
en América Latina”.
Mons. Ruiz Arenas, en una entrevista concedida a la
Oficina de Prensa del Arzobispado, ha manifestado que,
fundamentalmente, el sacerdote de hoy debe tener tres
elementos: “Primero, recordar que, como bautizado,
debe ser un auténtico discípulo del Señor,
alimentándose con la palabra de Dios, buscando
un encuentro personal con Él, tratando de vivir
la caridad, sentir esa presencia del Señor para
comunicarla con gozo y alegría y, por lo tanto,
ser misionero. Es decir, transmitir ese gozo que nos
da el con Cristo que cambia totalmente nuestra vida”.
En segundo lugar, “el sacerdote debe ser un hombre
que recuerda que tiene una misión para atender
a sus hermanos y, por lo tanto, debe tener una humanidad
muy grande (atención, cariño, misericordia,
bondad, diálogo, acogida, etc), de tal manera
que entregue totalmente a sus hermanos pero, al mismo
tiempo, recordando que debe ser un hombre de Dios y
enamorado del Señor. Un hombre que, a través
de la oración y la vivencia de la Eucaristía,
trata de ser el reflejo mismo de Cristo ante los demás.
Ser hombre de Dios supone una entrega total y vivir
como Jesús, ser su imagen”. Y, tercero,
“debe ejercer la caridad pastoral, viviendo con
autenticidad esa realidad de ser imagen de Cristo, buen
pastor".
En cuanto al tema de su conferencia en sí -“la
formación sacerdotal en América Latina”-,
D. Octavio ha reconocido que, en la actualidad, América
Latina “está viviendo dos acontecimientos
importantes: la puesta en marcha de las conclusiones
de lo que fue la quinta conferencia general del episcopado
latinoamericano, que se centro precisamente en ‘Discípulos
y misioneros para que, en Jesucristo, tengan vida’”.
Una puesta en marcha que, según ha reconocido,
“supone un cambio de mentalidad, un abrirse totalmente
a la gente, tratar de responder a los grandes desafíos
que nos presenta el continente latinoamericano y, por
tanto, América Latina se encuentra, por una parte,
buscando una conversión pastoral y, por otra,
realizando lo que se llama la ‘Misión Continental’.
Misión continental que no se trata de poner actos
puntuales, sino de colocarse en una situación
y dimensión misionera en su actividad. La formación
sacerdotal debe estar encaminada precisamente a eso,
a formar discípulos misioneros, hombres que salgan,
que respondan a los desafíos que nos presente
la ciudad, hombres y mujeres que realmente conociendo
su cultura y la situación que está viviendo
América Latina, sean capaces de responder con
fidelidad”.
La formación sacerdotal, por lo tanto, “señala
una serie de parámetros, en este momento que
se deben ir aplicando para que los seminaristas sean
sacerdotes que, el día de mañana, sean
hombres de su tiempo y que cumplan la tarea para la
cual se han formado”.
Haciendo mención a San Raimundo de Peñafort,
patrono de los canonistas y festividad por la cual se
celebraba el acto de hoy, el obispo ha señalado
que, los sacerdotes de hoy, deben recordar que todos
están llamados a la santidad y, por ello, “cada
vez que tenemos la oportunidad de celebrar un santo,
es una ocasión para mirar las virtudes de dicho
santo y ver que el Señor se vale de unos hombres
y de unas mujeres para hacernos ver que lo más
importante en nuestra vida es el aceptarlo tal como
es, el vivir esas virtudes de manera heroica. En este
caso concreto, ha concluido, sabemos que es la oportunidad
para todos nosotros de hacer un esfuerzo sincero, de
ser fieles a la iglesia y de mantenernos dentro de esa
realidad de comunión eclesial como lo fue San
Raimundo de Peñafort”.
Fuente: COPE
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